Clark Ashton Smith (Long Valley, 1893-Pacific Grove, 1961) fue un poeta, autor de relatos y escultor californiano que formó junto a sus amigos H.P. Lovecraft y Robert E. Howard un grupo literario que se dio a conocer en los años veinte y treinta del siglo XX y cambió para siempre el género fantástico y de terror. Los relatos de Clark Ashton Smith nos introducen en un universo remoto fruto de una desbordante imaginación que seduce al lector con selvas de flores venenosas e iridiscentes en las lunas de Saturno u ominosos y grotescos templos en la Atlántida o en Lemuria. Sus cuentos, decía Lovecraft, nos hablan de otras galaxias, mundos y dimensiones, pero también de extrañas regiones y eras de la Tierra: la primitiva Hiperbórea y su aciago dios amorfo Tsathoggua, el continente perdido Zothique, y Averoigne, fabuloso país infestado de pérfidos nigromantes en la Francia medieval.
Clark Ashton Smith pasó la mayor parte de su vida en la cercana ciudad de Auburn. De formación autodidacta, apasionado desde su infancia por el exotismo y la erudición, a los diecisiete años ya había publicado poemas y relatos en distintas revistas. Animado por Lovecraft, su amigo y admirador epistolar, Smith se convirtió en prolífico autor de cuentos de terror y fantasía extraña, llegando a publicar más de doscientos relatos en este y otros géneros afines.
La ciencia ficción de Clark Ashton Smith, también calificada como «science fantasy», presenta una combinación de horror y ciencia, una amalgama de géneros que en el caso de Lovecraft dio lugar al horror cósmico.
Con Clark Ashton Smith, la aventura planetaria, el «space opera» y las convenciones más «pulp» del género son tan solo una suerte de disfraz, de ingredientes con los que hacer pasar sus principales obsesiones que convierten la extraña ciencia ficción de Smith en una isla perdida, un peculiar y demencial universo que evade cualquier fácil etiqueta.
Sus ciclos narrativos de lejanas tierras perdidas en los abismos del tiempo –ya sea en el pasado prehistórico, el histórico y medieval o en el futuro postapocalíptico– ponen en evidencia su absoluto nihilismo fatalista y humor negro, sirviéndose de un estilo literario sofisticado y decadente.