El tercer y último libro de la trilogía Iremonger.
¡Atención! Contiene spoilers de los dos anteriores volúmenes.
Foulsham, la ciudad de la oscuridad y los crímenes, ha quedado sepultada bajo los Cúmulos. La familia Iremonger ahora anda suelta por Londres (Lombres, como ellos la llaman). Buscan un nuevo hogar y están decididos a encontrarlo, cueste lo que cueste. Los lombrinenses empiezan a notar sucesos extraños: seres queridos que desaparecen, objetos insólitos que brotan de la nada y una oscuridad sigilosa que parece devorar la luz del día.
Mientras, el joven Clod, escondido junto a su familia en una diminuta casa franca de la ciudad, cree que Lucy Pennant está muerta. Pero Lucy sobrevivió entre las ruinas de la Casa de Laurel, y ha armado un escuadrón de niños que la ayudarán a reunirse con su amado. Lombres, aseguran los Iremonger, ha traicionado a su clan. La sucia Lombres, no paran de repetir, confabula contra la familia Iremonger, y merece por ello un castigo ejemplar: su completa destrucción.
Pero no saben que también Lombres, criminal y oscura, planea la destrucción de los Iremonger, de todos y cada uno de ellos. Sin piedad. Y solo uno de los dos podrá salir con vida.


