La primera noche en la vieja casa familiar donde pasan cada verano, Serván le cuenta a su mujer un secreto que hasta entonces no ha compartido con nadie. En ese mismo lugar, cuando era niño, su padre le enseñó unas piedras que guardaba escondidas: las llamó «corales de Neptuno» y dijo que se alimentaban de los malos pensamientos. Lo que Serván prefiere callar es que ha encontrado aquellas piedras en el bosque y las ha traído de vuelta a casa. Piensa que ayudarán a aliviar las preocupaciones que se han adueñado de toda la familia: él se siente cada día más alejado de Lili, mientras ella se vuelca en un proyecto artístico que perturba la calma de los vecinos, y Tiago, su hijo adolescente, solo trata de evitar a Nereo, un amigo de carácter difícil que pasa las vacaciones con ellos.
Con el transcurso de las semanas, una lenta transformación se produce en el ánimo de todos. Una nube de desinhibición y feliz abandono se instala en sus cuatro almas; las barreras entre los pensamientos de unos y otros comienzan a diluirse, al igual que la frontera entre los recuerdos reales y las sospechas imaginadas, mientras una sensación de fatalidad se cierne sobre la casa.
En una atmósfera de tensión psicológica, La noche en equilibrio se adentra por la espiral de miedos y afectos que constituye la esencia de toda familia, e indaga en los mecanismos ocultos de nuestra cordura. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de unos padres sobre sus hijos? ¿Quiénes somos cuando estamos lejos de la mirada de los otros? Armado de una prosa emocional y sugerente, Martínez Biurrun conduce todos estos interrogantes por los territorios del gótico rural y del realismo fantástico.


