Siete años han pasado y la letanía se ha convertido en un vendaval acerado, estridente como el grito de un dios…
La dama insolente llegó al reino temido por todos y aceptó la muerte en vida. Su único consuelo es su hijo Aeron, príncipe de Valle Ceniza y fruto del idilio con el mercenario del que se enamoró. El niño es perseguido por un ente que puebla sus pesadillas con macabras escenas de un futuro en el que un sol rojo y una torre oscura se alzan a la par.
El príncipe asesino que ascendió al trono concibe su mente como una maldición, mas ha decidido que no dejará el mundo convertido en un monstruo. Para ello necesita que vuelva su dragón.
Nada queda al azar para la última de las Bellosueño, por siempre vigilante del cataclismo que los dioses del Abismo echarán sobre el mundo humano. Vendrá por mano del Sonnhidder, el profetizado caudillo al que dará caza.
El hijo renegado resiste a las torturas de los hechiceros que lo capturaron, pero descubre que lo que corre por sus venas compromete el tejido de la mismísima realidad.
El niño que olvidó su nombre teme a los humanos por encima de todo, pero la diosa Mordei lo ha convertido en su paladín y cuenta con que ayude a los refugiados que huyen de la devastación de la guerra.
El Rey Brujo se ha cansado de la magia prestada y sueña con un mundo de muertos, en el que la voluntad de todos quedará ligada a la suya. Le ha salido una competidora: la esquiva nigromante conocida como Caracortada, líder de un terrible culto de bandidos.


